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ANUARIO 2020. Capitulo 1. Perspectiva general

Grabamos en el banco de alimentos en el que las concejalas del ayuntamiento de Yuncos hacen un reconocimiento a las  voluntarias de  Protección Civil por su esfuerzo en la pandemia en la primera ola 2020.

Grabamos en el banco de alimentos en el que las concejalas del ayuntamiento de Yuncos hacen un reconocimiento a las voluntarias de Protección Civil por su esfuerzo en la pandemia en la primera ola 2020.

Cicatrices de la pandemia

10 noviembre 2021

Una reflexión sobre el papel de los ayuntamientos y los servicios sociales del Corredor de La Sagra en los mes más complicados de la pandemia

Aún es pronto para dar por zanjada la pandemia del Covid-19, pero la situación actual permite al menos hacer un alto para girar la vista atrás y analizar todo lo que ha ocurrido en estos últimos meses.

Desde que el mundo cambió en los primeros meses de 2020 los ciudadanos, administraciones y agentes sociales han transitado por un camino cubierto de niebla en el que ha sido necesario adoptar decisiones importantes y a gran velocidad en medio de la espesura. Hoy el panorama ha mejorado desde el punto de vista sanitario, pero muchas de las consecuencias de la pandemia apenas están empezando a verse. Por eso es importante comprobar si los pasos que se han dado han sido acertados y estamos en la senda correcta. 

Para reflexionar sobre el camino andado ponemos nuestra mirada en un lugar concreto del mapa, el corredor de La Sagra, una comarca en las que es fácil de identificar, por sus características demográficas, algunos de los retos que las administraciones públicas tienen por delante. Una población en la que tiene un gran peso la población inmigrante, que todavía no se había recuperado del todo de la crisis del 2008 cuando se ha topado con la pandemia, y en la que hay una población joven con unas perspectivas laborales poco halagüeñas. Analizar los problemas de las comunidades más vulnerables de este territorio nos puede servir de guía para encontrar soluciones globales.

Una situación nueva

Para comenzar, es interesante viajar atrás en el tiempo y situarse unos meses antes de la pandemia. Isidro Hernández Perlines, director general de Presupuestos de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, recuerda en el mes de julio en plena pandemia, que las perspectivas económicas  de futuro eran «razonablemente buenas» porque lo especifico de esta crisis economica, es que ponía a la humanidad ante una tesitura insólita, la de tener que paralizar gran parte de la producción si se quiere mantener la salud.

Hernández Perlines consideraba que la respuesta económica y monetaria que se dio era «coherente», con medidas que intentaban sostener la demanda. Al mismo tiempo que se peleaba contra el virus, se intentaba volver a los niveles productivos anteriores a la crisis y, para ello, «había que introducir una ingente cantidad de recursos públicos al sistema». Una de las preguntas que se planteaba, por lo tanto, era saber qué sucederá si se empiezan a retirar, cuando remita la pandemia, esos recursos que se han fortalecido, por ejemplo, en educación y la sanidad.

Experiencia traumática para los ayuntamientos 

Las administraciones Central y Autonómica estuvieron en el puente de mando cuando comenzó la contienda contra el Covid-19, pero en cada municipio de La Sagra tenían sus pequeñas batallas. Algunos problemas que surgieron estaban relacionados con el parón obligado de la actividad productiva durante las semanas de confinamiento. Otros ya estaban ahí, pero no se habían manifestado con tanta virulencia hasta ese momento. 

En una región con un problema central como el despoblamiento de sus pueblos, el corredor de La Sagra ha crecido en población por su economía y cercanía a Madrid y Toledo. 

La alcaldesa de Yuncos apunta que durante la pandemia el Padrón ha crecido por solicitudes de familias autóctonas que tienen segundas viviendas o familias vulnerables expulsadas de la periferia de la comunidad de Madrid en búsqueda de trabajo y vivienda en alquiler más asequibles.

Con el coronavirus salieron a la luz las carencias de trabajo, de alimento y de techo en las localidades de una comarca con mucha población joven.

Estas dificultades han alimentado además las tensiones raciales en una comarca como La Sagra Alta donde el 18% de la población es extranjera. Con personas de segunda generación, nacidos en España, que son considerados foráneos por la nacionalidad de sus progenitores; jóvenes que a veces abandonan pronto los estudios y tampoco tienen fácil acceso al mercado de trabajo.

Estos ingredientes han complicado la convivencia en los pueblos de la comarca, añadiendo dificultades extra a gobiernos municipales cuya gestión estaba condicionada además por las restricciones sociales.

 Se puede decir que la pandemia ha supuesto un reto sin precedentes para los ayuntamientos y en una situación emocionalmente muy dura. “El 21 de marzo enterramos a cinco personas en un municipio de 3.900 habitantes, nos encontramos con una situación que nos desbordaba por todos los lados y en todos los sentidos, no sabíamos por dónde nos venía esto”, rememora Luis Miguel Martín, alcalde de Yuncler.

El confinamiento decretado para frenar esta mortalidad tuvo unas consecuencias en el funcionamiento administrativo de estos ayuntamientos que se ha alargado durante las diversas olas de la pandemia. La alcaldesa de Yeles, María José Ruiz, se desespera solo de recordar cómo el coronavirus paralizó todo el Ayuntamiento, todas las actividades, las obras… «Era tener un trabajo hecho y volverlo a hacer», se lamenta. 

Lo que ha destapado el Covid-19

Es cierto que el coronavirus no distingue de clases sociales, pero «no se sufren las pandemias y las medidas de confinamiento igual cuando se vive en una casa que cuando se vive en infravivienda y cuando se tienen que soportar otro tipo de problemas», como apunta Gregorio Gómez Bolaños, director general Acción Social. 

En la propia comarca de La Sagra se ha vivido la pandemia de una manera desigual y el alcalde de Cabañas, Tomás Díaz, señala que el COVID «ha destapado cosas que parecía que no existían» y ha demostrado que en tres meses te puede hacer perder hasta tu estatus social”. En su pueblo, por ejemplo, se pasó en tres meses de atender a diez familias con los servicios sociales a tener que ayudar a 35. 

Gregorio Gómez reconoce el esfuerzo realizado por las administraciones y los profesionales de los servicios sociales y destaca la labor de unos servicios sociales que han sufrido mucho. «Hemos tenido que recurrir a medidas que ya se creían superadas», desvela este alcalde, que pone como ejemplo que fue necesario crear un banco de alimentos «porque había familias que no tenían para comer, estaban confinados y no podían ir a trabajar».

Ana Torres, coordinadora de Cruz Roja en Illescas, coincide en que la pandemia «ha aflorado situaciones que estaban camufladas». En los momentos más difíciles, se incorporaron más de 50 voluntarios de esta localidad a la asociación humanitaria para ayudar a la gestión del Banco de Alimentos de la localidad.

La importancia de los servicios sociales

Entre los efectos positivos que ha podido dejar esta crisis sanitaria es que se ha redoblado la importancia de los servicios sociales. «Hemos podido conseguir que los trabajadores sociales de la Junta tengan un teléfono móvil disponible y nos hemos acostumbrado a trabajar con tecnologías que no estábamos utilizando», apunta el director general de Acción Social de la Junta de Comunidades, que señala como un gran acierto la instauración del Ingreso Mínimo Vital. «A las comunidades autónomas nos ha venido bien que una contingencia de este tipo se afronte a nivel nacional», indica, porque si bien es cierto que muchas veces no tener dinero te hace caer en la exclusión social, «se puede llegar a la exclusión social por otras vías».

La pandemia nos ha dejado cicatrices a todos, también a estos trabajadores y trabajadoras que nunca olvidarán la dureza de algunos momentos.

En reconocimiento a su trabajo hemos seleccionado con especial cariño a Margarita que ha fallecido en 2021 como voluntaria de Protección Civil de Yuncos nos citaba por ejemplo, el trabajo de confeccion de las mascarillas y la implicación de los vecinos en su confeccion y financiación.

May como voluntaria nos hablaba del rostro de las personas mayores a las que visitaban para llevarles alimentos. «Ellos ya habían vivido una guerra y su cara de miedo era lo que más te impactaba».

Ellas hacían todo lo posible para tranquilizar, May apenas puede contener las lágrimas, recuerda a los niños asomándose a la ventana en cuanto escuchaban llegar su furgoneta. Y se emocionan cuando piensan en los aplausos que se escuchaban, en Yuncos y en toda España, a las ocho de la tarde. 

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Esta web con el lema Creamos Futuro se desarrolla en el marco del proyecto “LOS JOVENES INMIGRANTES EN EL CORREDOR DE LA SAGRA: EL ALCANCE DE LAS POLITICAS DE INTEGRACIÓN SOCIAL” aprobado por la Consejería de Bienestar Social de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha.

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